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Eres un autómata

Gustavo G. Diez
7 octubre 2021

Fundamentalmente eres autómata. No sabría decir la proporción de ti que elige, planifica o se plantea dilemas morales, pero al fin y al cabo, ¿quién regula la homeostasis de la glucosa?, ¿eliges tú cuándo y cómo producir una metástasis celular? Y lo más importante, ¿cuántas de tus conductas son voluntarias? Cabría preguntarse además el «grado de voluntariedad» que tienen las acciones que presuponemos deliberadas.

Libet publicó el resultado de sus famosos experimentos sobre el libre albedrío en los años 80. Mediante un registro electrofisiológico (EEG) se pudo comprobar que ciertas partes del cerebro se activaban 300 milisegundos antes de que el sujeto-humano fuera consciente de una decisión deliberada. Una batalla de argumentos, creencias y posiciones filosóficas se desató entre los partidarios del determinismo defendiendo que las acciones humanas están causadas por procesos biológicos, y los partidarios del libre albedrío argumentando que las acciones son libres y voluntarias. Hay un tercer grupo. Los que estamos perdidos en una posición intermedia.

Asumo -con cautela- que una parte de mi comportamiento es libre y voluntaria. Libre, porque ante un problema, puedo elegir entre un conjunto finito de acciones posibles. Voluntaria, porque elijo como sujeto que desea. Puedo desear un vaso de agua -necesidad fisiológica-, puedo desear mejorar la vida de otra persona con mi trabajo -voluntad ética-, puedo desear ganar un maratón -voluntad de poder- pero, al fin y al cabo, siempre parto de mí como sujeto. Con esta definición, un esclavo ha podido perder la libertad de trabajar en lo que desee, pero no ha perdido su deseo. Trabaja «en contra de su voluntad».

También sé que dentro de mí hay un autómata. Un animal cuyas necesidades y costumbres exceden mi voluntad. En algunas ocasiones toma el control por completo. Mientras escribo estas palabras, siento el cuerpo somnoliento y juro que me quedaría más tiempo escribiendo, pero sé que en unos minutos habré perdido la batalla: «el animal» derrumbará mi cuerpo en la cama.

Esto se puede malinterpretar. «El animal» no está en contra de la libertad o la voluntad. Es más, no ser completamente libres o voluntarios por tener una parte autómata, no niega la existencia de la libertad o voluntad humanas. Nos muestra que la naturaleza es más compleja que los conceptos que utilizamos para comprenderla. Cuando estudiamos la biología del comportamiento se pone de manifiesto una constante colaboración entre mecanismos automáticos y voluntarios, tal y como se propone en ¿Homo sapiens u Homo ´dopaminicus`? con la dopamina.

¿Cuánto de nosotros es autómata y cuánto es deliberadamente voluntario y consciente? ¿Cuánto de Murphy queda en RoboCop? En la película, después de morir el agente Murphy, fue trasladado a los headquarters de "Omni Consumer Products", una megacorporación de Detroit. Los científicos pudieron resucitar el cuerpo de Murphy, borrando los recuerdos de su vida anterior y programándole para ser un policía modelo -según el estándar americano de la época-. Se convirtió en RoboCop, un androide que mete hostias a los malos, que es casi indestructible y que forma parte del panteón mítico de los que nacimos en los 70 - 80. Elegía el mejor camino para cumplir con su cometido. Tenía poder, pero no tenía libertad. Fueron los momentos con su hijo los que se colaron entre las grietas de su programación. Recordó al Murphy pre-máquina y eso le dotó de cierta voluntad. Parte autómata y parte voluntad, parte consciente y parte dormida.

En parte soy el programador de mis automatismos y en parte mi libertad y voluntad están sesgadas por el código. ¿Cómo lo ves? 


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