Contacta  
Menu
Contacta

Sara Lazar: “La meditación cambia el cerebro, hay menos yo, yo, yo, yo…”

Lola Salado
23 noviembre 2021

Impacto del mindfulness en la memoria y la atención fue la “X Conferencia del Ciclo de Medicina del Estilo de Vida” a cargo de Sara Lazar, investigadora con renombre internacional sobre los mecanismos neuronales que subyacen a los efectos beneficiosos del yoga y la meditación, que ha inspirado el trabajo de muchos laboratorios a lo largo del planeta.

En esta conversación con Gustavo G. Diez, director de Nirakara Lab, cuenta que fue atea de línea dura, pero desde que comenzó a meditar y a hacer yoga en 1994, la ciencia no ha derribado ninguna de sus ideas sobre la práctica budista. “Soy muy pragmática, pero en mi experiencia personal la ciencia va por detrás”. En la actualidad, sigue inmersa en la investigación sobre cómo mindfulness cambia al yo (al ego) y sobre cómo se logra la iluminación. Diez millones de dólares son los que necesita para seguir con este estudio. Sus últimas palabras fueron directas: “Si alguien los tiene y los quiere aportar, que me llame -:)”.

Gustavo. Todos los que estamos en el mundo de la investigación, la neurociencia, mindfulness, meditación… conocemos a Sara porque hizo algo extraordinario,... (¡¡¡Vamos a ver, a todos nos preocupa (sobre todo a los hombres) el cuidado de nuestro cabello, que a partir de cierta edad empezamos a perder, pero no nos preocupa demasiado perder neuronas!!!) publicó en 2005, Meditation experience is associated with increased cortical thickness, un artículo muy citado acerca de cómo los meditadores de largo recorrido tienen menos pérdida neuronal en ciertas regiones del cerebro (la ínsula). Posteriormente, en 2011, en Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density, otro de sus papers muy conocido y muy citado, junto con Britta K. Hölzel, James Carmody, Mark Vangel, Christina Congleton, Sita M.Yerramsetti y Tim Gard, mostraba cómo la práctica del mindfulness en solo ocho semanas, mediante la plasticidad cerebral, aumenta la concentración de masa gris en ciertas regiones del cerebro, como el córtex cingulado posterior, el hipocampo izquierdo y regiones muy importantes en el procesamiento, por ejemplo, de las emociones. 

El trabajo de Sara ha inspirado a muchas personas. Al menos en nuestro laboratorio ha sido muy inspirador…, por ejemplo, las investigaciones relacionadas con la respiración y con el yoga, lo que también es de agradecer, puesto que es un compendio de técnicas que pueden resultar verdaderamente útiles para afrontar los problemas que tenemos actualmente.  

Con esta introducción, damos paso a su conferencia. Muchísimas gracias por estar con nosotros; de verdad, es un placer, que puedas compartir con nosotros esta hora; sé que tu agenda es complicada… y un abrazo desde Madrid a ¿Boston, Nueva York, dónde estás ahora?  

Sara. Sí, Boston. Muchísimas gracias por la invitación. Agradezco la cantidad de lugares en todo el mundo que se sienten atraídos por estas conferencias desde todos los rincones del mundo. Es muy hermoso.  

Gustavo. Sara me ha sorprendido que en tu página de presentación de la Universidad de Harvard citas a Miguel de Cervantes, una cita que además no conocía, y dice algo así: “Haz que tu negocio más importante sea conocerte a ti mismo”, ("Make it thy business to know thyself, which is the most difficult lesson in the world"), que es lo más difícil de todo. Cuando viniste a Madrid, con motivo del “Primer congreso internacional, organizado por la Cátedra Mindfulness y Ciencias Cognitivas de la Universidad Complutense de Madrid, Neuroscience of Mindfulness” en junio de 2019, no visitamos la casa de Miguel de Cervantes, lo tenemos pendiente para cuando vuelvas.  

Sara. Me encantaría verla, sí, sería fantástico. Esa cita, desde una perspectiva budista, es curiosa porque no hay un "uno mismo" y, sin embargo, la forma en que llegas a entender que no hay un uno mismo es buscando; buscándolo y descubriendo que no existe, que no está; pero también el entenderse a uno mismo es una parte del crecimiento, de ver el ego. Y la única forma de trascender el ego es ver por nosotros mismos; vernos por lo que somos y luego dar un paso atrás.  

Cuando encontré esa cita me dio mucho que pensar. No sé si es el caso en español, pero la palabra negocio en inglés es tu ocupación; estar ocupado en el sentido contrario del mindfulness. Por tanto, que sea tu ocupación conocerte a ti mismo me parece una contradicción interesante.  

Gustavo. En español negocio está más vinculado a la empresa, al proyecto que uno tiene, y no con estar muy ocupado sino con el proyecto. Bueno, decía Dogen que conocer al buda era conocerse a uno mismo, y conocerse a uno mismo es olvidarse de uno mismo, que tiene mucho que ver con lo que has dicho.  

Y ¿tú crees que el trabajo de investigadora, es decir el trabajo que estás llevando a cabo en la universidad, estudiando por ejemplo los mecanismos de la meditación te hacen conocerte a ti misma u olvidarte, en un paso posterior, de ti misma? ¿O simplemente la investigación es una forma de validar algo que ya había previamente, más fenomenológico? ¿Qué posición tienes?  

Sara.   ¡Qué buena pregunta! Creo que hay varias capas en esta respuesta. Cualquier ciencia (olvidemos la investigación sobre la meditación en concreto) busca la verdad, pero en la medida en que el negocio de la ciencia está impulsado por el ego, - yo descubro la verdad, yo he hecho este descubrimiento, yo soy famoso, yo he escrito un montón de artículos, yo soy conocido… -, existe esa parte de mí, que intento apartarla a la vez que soy consciente de ella, y sujetarla en su sitio.

Otra capa es que cualquier persona que haya hecho ciencia sabe que la verdad es relativa, que lo que hacemos es una pequeña parte, que quizás resulte falsa en un futuro. Como sabemos, todo depende de cómo diseñemos el experimento. Estas cosas influyen y son muy relevantes.

Pero, por otro lado, la ciencia sí que ha sido útil para mí en mi propio viaje. La investigación me ha permitido entender conceptos difíciles… Específicamente el concepto de ecuanimidad y dolor. Hay cuatro o cinco estudios que han descubierto que las personas que llevan muchos años meditando tienen mayor equilibrio, perciben menos el dolor. Aun cuando mindfulness es prestar atención a la experiencia sensorial, cosa que hacen con más consciencia que la muestra de control, sin embargo no experimentan tanto el dolor. Hay otro estudio que demostró que el córtex sensorial y la parte frontal del cerebro se desconectaron. Una cosa es escuchárselo a un profesor y otra es verlo en vivo en el cerebro de alguien. Cuando lo escuchas entiendes que es posible, pero verlo te permite comprender de una forma más concreta el significado de estos conceptos.  

Gustavo. ¿Hay algo que hayas descubierto mediante el conocimiento científico, que haya negado alguna cuestión que tú creías cierta desde la perspectiva de la práctica de meditación?  

Sara. (Risas). Hasta ahora no. La ciencia en mi experiencia personal va por detrás, pero también suelo ser muy pragmática. En el budismo hay muchas cosas como el karma o la reencarnación, que una parte de mí cree absolutamente en ellas y hay otra que las niega totalmente. Es una de las cosas divertidas de ser científica y practicante de meditación, a la vez. Y todo depende del día, del contexto en el que me lo preguntes. Antes luchaba muchísimo con esto y ahora, bueno, está bien.  

La ciencia es consistente con la parte de mí más cuadriculada, más cerebral; a todo se puede llegar a través del cerebro. La parte de mí que es más alternativa o más abierta, no sé cómo decirlo, dice: “bueno es que todavía no hemos llegado allí”. Hasta ahora no ha habido nada que me haya obligado a cambiar esas ideas. Yo era atea, además de línea dura antes de empezar esta práctica (budista), y ha sido más mi experiencia lo que me ha ido alejando de la ciencia, no sé si esto tiene sentido.  

Gustavo. Totalmente. Además pensar es contraponer ideas y en principio no tiene que ver con elegir una de las dos, sino con el hecho de tener varias a la vez. Este es el principio de los escépticos y, por qué no, pueden estar en la mente de un científico varias posiciones a la vez, y no pasa nada.  

Volviendo a este paper de 2011 en el que se mostraba cómo solo en ocho semanas hay cambios corticales… ¡Claro!, el cerebro está dentro de nuestra cabeza y parece que no cambia, pero está cambiando constantemente. De hecho su plasticidad es probablemente varias órdenes de magnitud superior a la de un músculo. Otro estudio muy famoso es el del cerebro de los taxistas de Londres por los cambios generados ante la durísima prueba para obtener la licencia. ¿Por qué los cambios que visteis en estas partes del cerebro son importantes? ¿Qué muestran?  

Sara. Sí, creo que esta es la pregunta clave. Hay dos aspectos importantes de este hallazgo, quizás tres. La primera es que mucha gente dice, guau, la meditación cambia el cerebro pero, como has señalado, cualquier cosa cambia el cerebro; aprender a hacer malabares cambia el cerebro. Hay un primer estudio que decía que en tres meses de hacer malabares se cambia el cerebro, pero es que cada cosa que aprendes cambia el cerebro. La cuestión es dónde y de qué manera. Así aprender hacer malabares cambia tu córtex visual, la atención visual.  

Los cambios descubiertos con la meditación están en una serie de zonas cerebrales que se llama la red por defecto, que tiene que ver con un sentido del yo, que es en lo que estoy pensando cuando no estoy pensando (de manera consciente) en otra cosa, a lo largo de todo el día. Esa es la red que está activada y - lo que nosotros y otros ya han mostrado - es que esta red pasa a estar más interconectada pero también más silenciada. Está más apagada en las personas con un largo camino de meditación, y también antes y después de una práctica de meditación. Esto demuestra que muy rápidamente, en solo ocho semanas, estamos consiguiendo cambiar cómo funciona nuestra mente. Hay menos “yo, yo, yo, yo”. Hay menos ensoñación. Nuestro último trabajo demuestra que esas conexiones entre diversas regiones del cerebro influyen en el sentido del yo y del propio ego, en cómo vemos el mundo y cómo interactuamos con el mundo. Y de nuevo estos cambios se inician solo después de ocho semanas, pero luego continúan durante años.  

Antes de este estudio, había gente que decía, bueno, durante la meditación estás ahí sentada descansando, sin hacer nada. Pero esta investigación mostró que no, que algo está cambiando. Pero, ¿dónde? Está cambiando quiénes somos, cómo nos percibimos y cómo nos situamos en el mundo. Hablamos de cogniciones (el hipocampo), porque eso es cognición, pero también tiene que ver con quiénes somos y cómo está conectado con todo esto.  

En aquel momento, la sociedad no se estaba dispuesta a escuchar y no lo decíamos, pero ahora esperamos que sí. La cognición es genial, es ver las cosas de otra manera… Yo tengo una práctica de meditación y luego entiendo las cosas de forma diferente, y entiendo que esto tiene que ver con una restructuración de esta red cerebral.  

Gustavo. Además, la red por defecto está hiperactiva en muchas patologías por ejemplo, la depresión, los trastornos de ansiedad... Estos cambios aparte de ser funcionales, son estructurales como vosotros decíais… El incremento de factores neurotróficos podría explicar un efecto transversal presente en antidepresivos. Una nueva teoría que echa por tierra años de investigación y que propone que el efecto de los antidepresivos está causado por un aumento de factores neurotróficos, que facilitaría la plasticidad sináptica, creación de nuevas redes y neurogénesis, explicaría también por qué hay un efecto combinado en el uso de antidepresivos y terapia ¿La meditación o el yoga pueden generar estos factores neurotróficos?

Sara. Desde luego que sí, seguro. Es interesante que buena parte de los efectos de la meditación, por ejemplo, el control del sueño, el humor… estén regulados por la serotonina. Uno de los elementos atrayentes de la meditación es que después las personas reportan que necesitan menos horas de sueño, pero también impacta en el apetito, que están regulados por la serotonina (…).  

Otro estudio de hace unos 20 años en Dinamarca, analizaban la dopamina y demostraron que se libera en la meditación con yoga. Así que está muy claro que sí, que estas moléculas sí que están cambiando, lo que tiene todo el sentido del mundo. No me sorprendería en absoluto ver que la serotonina está alterada por la práctica de meditación.  

Gustavo. Has hablado de dopamina y de yoga. A mí me parece muy interesante que en el yoga, por ejemplo con las posturas, se da un fenómeno al principio, que a lo mejor no pasa tanto en meditación, y es la sensación de placer, que podría estar mediada por la dominada. Además sabemos que esos microplaceres pueden estar generando aprendizajes por refuerzo, que podrían estar, fíjate lo que te propongo, muy en línea con lo que proponen los hatha yoguis: hacer posturas antes de meditar y un poco de pranayama. Podría ser un medio para ir refinando ciertas cosas por medio del aprendizaje por refuerzo. También facilitaría el establecimiento de un hábito de meditación a través del condicionamiento operante. Es decir, si se genera dopamina mientras estás haciendo yoga y estás en un cierto estado de placer, ¿no estás facilitando que ese estado se genere de forma – digamos – casi automática? ¿Estaríamos facilitando que esos estados que se generan en yoga sean rasgo? No sé qué te parece. Estoy hablando completamente de forma hipotética.  

Sara. Estoy pensando, (risas)… Desde luego, sí, las posturas pueden producir un sentido de logro, de placer… Estoy de acuerdo, por muchos motivos, de hecho. Creo que el yoga es mucho más fácil, quizás porque los ejercicios generan endorfinas. También en la tradición del yoga, sobre todo en las posturas de pie, se activan los chakras. A nivel anecdótico también percibo un sentido de poder, de energía sexual incluso, que por supuesto también es muy placentero, que suele ocurrir más con yoga que con meditación. Sí, estoy de acuerdo, es interesante.  

Judson Brewer, investigador sobre meditación, habla de cómo hackear el sistema de premios como una forma de cambiar el comportamiento en el contexto de la meditación, lo que es muy importante. Cuando se comienza a meditar se te va la cabeza, empiezas a pensar en cualquier cosa y el hábito es decirte: - vaya, ya se me ha ido la cabeza otra vez,  en plan negativo. Pero en vez de frustrarse, cuando ves que se te va la cabeza, si dices: - ¡Ah mira, que me he dado cuenta! , te das un chute de dopamina, que como has dicho, puede favorecer que la conciencia de este momento sea más probable en el futuro. Es un truco. Es interesante porque el Buda avisó (minuto 30:32).  

También son muy interesantes los estudios sobre cómo la práctica de mindfulness cambia el condicionamiento de miedo y su extinción al tener más conciencia (minuto 32), así como sobre el dolor por la mayor experiencia sensorial. Y tiene sentido, veamos todo lo que está pasando debido al covid, no lo podemos frenar pero no podemos vivir con un ¡no, no puedo más! Hay que poder aceptarlo y decir, bueno, es lo que hay y ya está. Eso es el equilibrio y lo hemos visto en muchos estudios, en uno tras otro, y solo en ocho semanas de práctica ya se ve.  

Gustavo. Interesante que sean ocho semanas. En otro de tus estudios más reciente investigas acerca de cómo la práctica de yoga cambia patrones de alimentación. ¿Por qué crees que el yoga tiene este efecto? ¿Es por una cuestión filosófica? ¿Por una cuestión corporal? ¿Qué puede pasar en el contacto con el cuerpo? ¿Qué piensas?  

Sara. Exactamente, esta era precisamente nuestra hipótesis y por experiencia propia, según seas más consciente del cuerpo, eres más consciente de cuando comes ciertos alimentos y del impacto sobre el cuerpo. Si como mucha azúcar y me pongo todo pedo y luego colapso a lo mejor ni me fijo, pero cuando estoy más consciente, lo noto más; también noto más cómo me siento después de comer comida sana o comida basura. 

La idea es que llegamos a ser más conscientes de cuáles son los motivos para comer: - ¡Ay, pobre de mí, que me siento muy estresada; voy a tomarme un chocolate! ¡Ay, quiero comer algo! Y digo no, no me hace falta, lo que sucede es que estoy nerviosa o es que me siento sola. Uno pasa a ser más consciente de estas cosas.  

Igualmente, con la reducción de estrés en general. Muchas personas comemos más y de una forma menos sana cuando estamos estresadas y lo hemos podido demostrar. Hemos preguntado sobre el estrés, sobre la calidad de la dieta y sobre las actitudes hacia el comer, sobre el mindfulness y la autocompasión. Y hemos visto que todos estos elementos participan. Así las personas que practican mindfulness tienen menos estrés, son más conscientes del cuerpo y de sus propias actitudes hacia el comer. Todo esto lleva a cambios en la dieta, pero no cambiaron el total del número de calorías consumidas, sino de su calidad, con más frutas y verduras… No me acuerdo exactamente de los resultados, pero desde luego había una reducción notable en comida basura y un desplazamiento hacia una dieta mucho más sana.  

Gustavo. (...) Tiramos mucho de la fuerza de voluntad pero tiene su límite. ¿Cómo opera mindfullness en la generación de hábitos saludables o al contrario en la extinción de hábitos saludables?  

Sara. Buena pregunta. Vamos a hacer un pequeño experimento: piensa que estás en el salón de tu casa y tú sabes cómo es, ¿verdad?, lo conoces muy bien. Ahora imagina que sin que tú lo supieras, alguien ha entrado y ha puesto una estatua de un elefante en medio del salón. Cuando entras te quedas como ¡ah! ¡Asombrado! Todo el mundo sabe lo que es un elefante pero por un momento ni lo verías; no es que no lo verías, tardarías un momento en decir, ¡ah, es un elefante!, porque no esperas ver un elefante en el salón de tu casa, mientras que si vas a un zoológico y ves a un elefante, lo reconoces inmediatamente porque estás en el zoo y esperas ver elefantes.  

Otro experimento: si estás en una cafetería esperando a una amiga y alguien pasa durante un instante y piensas que es tu amiga pero no lo es, pero durante un instante habrías jurado que era tu amiga, pero no lo es.

Estos dos fenómenos se explican a través de algo que se llama error de previsión. ¿Qué es error de previsión? La luz entra en nuestros ojos, llega al fondo del cerebro y luego tarda 300 milisegundos, 1/3 de segundo, para que procesemos esta información y entendamos lo que estamos viendo.  

El cerebro tiene un truco para acelerar las cosas porque si vamos moviéndonos no experimentamos un retraso de un tercio de segundo, no es que tengo que mirar y esperar un tercio de segundo para ver lo que estoy viendo, no. Lo que hace el cerebro es que dice, vale, si estoy mirando esto en este momento, es muy probable que en un par de segundos va a permanecer ahí, entonces hace una precarga de esta información y lo hace a lo largo del día. Así cuando entras en casa y abres la puerta, el cerebro precarga toda la información sobre el aspecto del interior de la casa de modo que cuando entras en el salón y de pronto hay algo que no esperabas, tienes un segundo de "hay que actualizar" y ahí se nota esta brecha de tiempo. Es como una página web, que tiene que cargar... El cerebro hace lo mismo, precarga lo que anticipas que vas a ver. Cuando estamos en un show reconocemos al elefante inmediatamente porque esperamos ver un elefante, pero cuando está en el salón de nuestra casa tardamos un instante en verlo. Pero igual sucede cuando estamos en una cafetería, estamos anticipando ver a nuestra amiga y proyectamos su imagen en otra persona, que durante un tercio de segundo literalmente veremos a nuestra amiga, hasta que llega la información real que estás percibiendo, y puedes recalibrar. Eso es lo que tu cerebro está haciendo todo el día, es así como podemos vivir en tiempo real. 

Por tanto, mindfulness, esta pausa y este ralentizarse, significa que estamos viviendo más en tiempo real y lo que se ha mostrado es que personas con mucha práctica están menos dispuestas a hacer previsiones de lo que va a venir y por lo tanto más dispuestas a aceptar lo que ocurre de verdad. No podemos apagar del todo la previsión pero cuando nos encontramos con lo que no esperábamos, somos más capaces de asimilarlo. Estamos más abiertos a ver lo que hay de verdad, que lo que esperábamos; estamos esperando este tercio de segundo para que nos llegue la información antes de reaccionar. Solo hay un par de experimentos en este sentido pero está bastante claro que la meditación sí que tiene un impacto en este proceso tan básico, tan fundamental, con lo que está ocurriendo en el cerebro continuamente.  

¿Y cómo hemos llegado a esto? Resulta que las emociones hacen lo mismo. Si yo estoy un poco deprimida, y mi cuerpo está en un estado melancólico (un poco así), y estoy a menudo en este estado, mi cuerpo va a prever y decir, bueno, esto es lo que conviene en este momento, es útil, y con el tiempo el cuerpo anticipa la depresión o la ansiedad… Por tanto, hay que entrenar el cuerpo y decir, no, ahora mismo no tengo que estar con ansiedad o acelerada, quizá en el futuro tenga que estar otra vez acelerada, pero ahora puedo estar calmada. Así estamos reescribiendo la capacidad de previsión, no solo de la mente sino de todo el cuerpo.  

Lisa Feldman Barrett hace investigación sobre emoción, ¿conoces su trabajo? Sí. Ella tiene la teoría de que el cerebro no evolucionó para la cognición, sino para cuidar del cuerpo. Así la red por defecto de la que hablé antes, la sensación del yo, también está implicada en regular el cuerpo y sacar información de él. Este sentido del yo es un sentido del yo encarnado, con un impacto sobre el cuerpo, con conexiones directas al sistema del cuerpo. Es tan sencillo e intuitivo, una vez dicho, pero nadie antes lo había pronunciado así y tiene que ver con estas previsiones. El cuerpo hace previsiones de cómo tenemos que estar y el cerebro las acepta. Y respondiendo a tu pregunta, el yoga ayuda y la meditación lo cambia todo. 

Gustavo. Espectacular, me ha encantado. Leyendo a Lisa… he pensado acerca de la meditación y el concepto de granularidad que ella utiliza, granularity en inglés. Creo que es central en la forma que tiene de definir las emociones. Básicamente, trata de que las emociones no se pueden clasificar si no que son constructos muy complejos y la capacidad de granularidad tiene que ver con la precisión que tenemos en captar pequeñas cosas dentro de nuestros estados emocionales. Lo que se demuestra es que las personas que tienen más capacidad de granularidad tienen mejor regulación de las emociones. Pensaba que la meditación podría estar involucrada en maximizar la granularidad, es decir, en ser capaz de percibir con más precisión sensaciones interoceptivas que provienen del cuerpo, así como las emociones, las diferencias en las emociones, y que eso forma parte de los datos que necesita nuestro cerebro para predecir, porque al final un algoritmo de predicción puede ser todo lo bueno que quieras pero si no tienes buenos datos, no va a hacer un buen trabajo. ¿Tú crees que la práctica de meditación puede aumentar la granularidad? Para mí es algo obvio, pero quiero saber tu respuesta, también, como otra línea de investigación.  

Sara. Sí, la granularidad y la precisión diría yo. Relacionado con esto está el cuerpo, pero también los pensamientos. Las emociones duran por lo menos algunos segundos y potencialmente 30 segundos quizás un minuto, varios minutos, pero sabemos que la mente está trabajando con un ritmo de milisegundos y lo que aprendemos del budismo es que cada uno de estos instantes es algo diferente y nuevo. Podría ser entonces rabia o ira, ira, ira, ira, celos, envidia, indignación, rabia, rabia, rabia… aunque yo solo veo la rabia, el enfado, pero entre estos momentos de enfado sí que hay instantes de otras cosas y allí es donde la granularidad es relevante, que en medio de tanta rabia, había otra cosa, había un poquito de dolor, o de indignación moral o quizás de miedo, y empiezas a ver cómo la rabia o el enfado es dominante, la hegemónica. Es lo único que vemos y lo mismo pasa con el cuerpo. Quizá solo siento el enfado y habrá pequeñas diferencias de postura y yo veo pequeñas pistas posturales que si soy capaz de reconocerlas, veo que hay otra cosa allí, quizás un poco de superioridad, - yo soy mejor que tú, porque tú me has hecho sentir herido pero yo soy mejor - y  ese es un pequeño momento de ego. Dices:  - Ah, ya, ahí está pero ya se ha ido. 

Así es como me parece que el cuerpo nos ayuda: hay algo en la postura, la situación de la cabeza, algo de mi postura me da una pista y me llama la atención a las emociones secundarias que están ahí presentes. La emoción principal muchas veces encubre las emociones más sutiles pero la meditación creo que nos permite ver más allá de lo dominante; ver también las más sutiles, las más subyacentes, que son menos intensas, pero ya las percibes y te permite entender por qué estoy tan enfadada.  

Gustavo. Fascinante Sara. La meditación también hace algo muy importante y es la capacidad de no evadirnos de esas emociones difíciles (minuto 53). Pero no sé, a mí me parece que no hay ninguna emoción de alegría que sea igual a otra. Es muy diferente la alegría que uno tiene cuando empieza a oler las primeras castañas del otoño, a la alegría de ver a su hijo por la mañana durmiendo. Hay muchos matices, muchas cosas sutiles que creo que la meditación es el entrenamiento para poder percibirlos. Me parece fascinante esto; tener tanta información del entorno mediante esta granularidad y precisión que vamos adquiriendo, que puede simplemente dotarnos de una mayor capacidad para simplemente predecir. 

Por último, una cosa que puede ser muy práctica para las personas que nos están viendo, o las personas que nos van a ver después, una pregunta muy simple: ¿Cómo comenzar a practicar meditación?  

Sara. (Risas). Sentarse. Creo que lo más importante es lo que decíamos antes, compadecerse de uno mismo, tener empatía con uno mismo: - ¡Ay no puedo hacer esto, es muy difícil!, ¡vale, ya está, lo tengo! Cambiar de actitud, sobre todo la gente que es muy inteligente, que suelen aprender rápido se frustran porque no es rápido y fácil. Requiere mucha paciencia y conciencia de que, bueno, es así y puede ser consciente de que se le va la cabeza. Y eso es mindfulness. No es que eso no cuenta, sí, estate atenta y consciente de esto mismo. La meditación no tiene que tener un cierto aspecto. Mindfulness con el cuerpo para mí es muy difícil, cuando yo me di cuenta de que podía hacer mindfulness con la mente y no con el cuerpo, me cambió completamente la práctica; pude sentarme y estar consciente de mi mente; me cambió todo, era mucho más fácil, y mientras tanto tenía un maestro que decía que había que sentarse 40 minutos. Yo me siento en mi cama cinco, diez minutos al día. Ningún maestro te dice esto, pero hay que buscar lo que te sirve. Hay días que practico más pero algunos días solo hago esto. Y si alguien te dice hay que hacerlo de tal forma, no sabe de qué están hablando.  

Gustavo. ¿Hay alguna pregunta clave que ahora obsesione a la Sara neurocientífica o a la Sara meditadora?  

Sara. Sí, a ambas. Volviendo a la red por defecto y cómo cambia a lo largo del tiempo y cómo cambia al yo, al ego. Nuestro último trabajo va por ahí. Eso es la iluminación, es un momento de claridad y de despertar pero el ego vuelve y has vuelto a tu yo habitual, y se habla de la integración. Nuestro último paper habla de esto, cómo circuitamos para permitir que este momento de iluminación esté presente, guiando cada decisión y teniendo un impacto sobre nuestra forma de ver el mundo. Con más práctica, podíamos mostrar cambios específicos en esta red. Alguien me preguntó el otro día qué haría con diez millones de dólares y respondí:  este proyecto, sin lugar a dudas. Si alguien tiene diez millones millones y los quiere aportar, que me llame -:).  

Gustavo. Un placer escucharte. Sara. Y te escribiremos pronto, tenemos investigaciones relacionadas con red por defecto y respiración, muy bonitas, y queremos tener tu feedback.  Espero poder verte en persona, cuanto todo esto pase. Pero muchas muchas gracias, ha sido muy inspirador.

(Este texto es una transcripción sintetizada y editada de la videoconferencia que se puede ver íntegramente en este enlace).


La investigadora de la iluminación

meditation_wellness_18

Sara W. Lazar, PhD, es investigadora asociada en el departamento de Psiquiatría del  Hospital General de Massachusetts y profesora adjunta de Psicología en la Facultad de Medicina de Harvard. Su investigación se centra en dilucidar los mecanismos neuronales que subyacen a los efectos beneficiosos del yoga y la meditación, tanto en entornos clínicos como en individuos sanos. Lleva practicando yoga y meditación de atención plena desde 1994. Su investigación ha sido cubierta por numerosos medios de comunicación, como The New York Times, CNN y WebMD.


Ciclo de conferencias de Medicina del Estilo de Vida 2021 | Recursos relacionados

Quizás te interesen

estos artículos sobre Investigación

No hay comentarios (todavía)

¡Nos encantaría saber tu opinión!